Un blog de Miguel Ángel López Molina miguel@ylogica.com
Lo peor que nos puede pasar como sociedad no es dejar de conocernos, sino convertirnos en un ejército de completos extraños que comparten Likes pero no palabras.
Miguel A. López
Si me dieran la opción de irme a Marte, la verdad, me lo plantearía. Y no por un fervor científico o un deseo de aventura cósmica, sino porque a veces parece que aquí ya hemos tocado fondo como especie. Ojo, no es una certeza, es una opinión —que nadie se me ofenda, por favor—, pero ya que Elon Musk está en ello, igual podíamos hacer las maletas y aprovechar la oferta, ¿no?
Después de sobrevivir a una pandemia —ese bonito episodio de la historia reciente que nos dejó como regalo ansiedad colectiva y un máster en videollamadas—, ¿cómo es posible que hayamos salido peor de lo que entramos? Pregúntale a cualquiera que trabaje en atención al cliente, y te dirá lo mismo: nos hemos vuelto insoportables, maleducados y tiranos de campeonato. Aunque la empatía esté en un 3x2 nadie la quiere comprar. "Que se jodan los demás" es el mantra del siglo XXI, y lo peor es que se pronuncia con orgullo.
Y ojo, no estoy diciendo que todo el mundo sea así. Hay gente maravillosa, claro que sí. Pero cada vez hay menos. Cada vez somos más insulares, más encerrados en nuestras burbujas de conveniencia.
Lo que más me preocupa es lo que viene. Porque los niños —esos “tiranillos” con tablet— están absorbiendo todo esto como esponjas. Mientras algunos padres intentan inculcar a sus hijos valores como la educación, el respeto, la solidaridad y la ayuda al próximo, me doy cuenta de que los pobres a menudo chocan con un muro de indiferencia. Duele ver que lo que intentan construir como padres no encuentra eco en el mundo que les rodea.
¿Y qué hacemos? Es hora de dejar de soñar con Marte y de reparar la casa que hemos descuidado. De encender luces en habitaciones oscuras y de devolver algo de humanidad al “ser humano”.
Porque sí, algo estamos haciendo mal. Pero si todos empezamos a hacer algo bien, aunque sea pequeño, quizá —sólo quizá— podamos evitar que esto se vaya del todo a la mierda.
Miguel Ángel López Molina
07/02/2025
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